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A los oídos de Nayib Bukele y de Jackeline Rivera: o pactan o lo pagarán los dos

Por Mariano Ramírez, para APS.
A casi una semana de celebrarse las elecciones legislativas y municipales, el alcalde de San Salvador Nayib Bukele debe reflexionar sobre su rol en estos comicios. La llamada “Real Politics” le indica que debe alcanzar acuerdos mínimos con Jackeline Rivera y respaldar su candidatura.

Bukele está obligado a pactar con Rivera sin necesidad de abandonar sus duras críticas al FMLN, las cuales en algunos casos se vuelven necesarias para que este partido cambie, que corrija el camino, renueve sus cuadros de dirección y presione al presidente Salvador Sánchez Cerén, a reaccionar y hacer los cambios tan postergados, tanto de varios funcionarios como de algunas de sus políticas públicas.

Rivera debe, por su lado, persuadir al partido FMLN de que no tiene otra alternativa que lograr una alianza con Nayib para poder retener la alcaldía de San Salvador. Que al margen de los enconos y frases hirientes que se han cruzado el partido con el joven líder, la victoria del partido de izquierda en la capital depende ahora de un acuerdo básico con Bukele. Además debe convencerlo ya. porque el tiempo se agota.

Basta leer con cuidado las últimas dos encuestas, la de la UCA y de LPG-Datos, para caer en la cuenta que Ernesto Muyshondt está adelante en las encuestas no porque goce de más apoyo y que los capitalinos quieran el retorno de ARENA al gobierno de la ciudad, sino por el voto de castigo de la clase media al FMLN y al gobierno de Sánchez Cerén.

De no haber un acuerdo básico entre Bukele y Rivera, la candidata del FMLN se convertirá en “cordero pascual” y será víctima de muchos desaciertos políticos, principalmente de su partido y del gobierno central, cuya factura como pinta el panorama pagarán en estas elecciones candidatos a diputados y alcaldes del partido de izquierda.

Rivera y Bukele deben anunciar su “alianza” ya. El alcalde debe salir el domingo o el lunes a más tardar a pedir el voto por Jackeline, repito, sin tener que dejar de criticar al FMLN y dejar claras sus diferencias con este partido que lo llevó a las alcaldías de Nuevo Cuscatlán, en 2012, y de San Salvador, en 2015.

Jackeline debe convencer a Nayib que solo ella puede garantizar la continuación o finalización de muchas obras que la alcaldía capitalina aún ejecuta. Que de ganar ARENA las obras de esta gestión quedarán inconclusas y, peor aún, por puro revanchismo y odio al actual alcalde, revertirán muchos acuerdos y terminarán destruyendo su legado.

Es más, con toda seguridad, Muyshondt llegaría hambriento a la alcaldía de San Salvador en busca de información o pruebas para procesar judicialmente a Nayib y truncar así sus aspiraciones como candidato a la presidencia para 2019.

De modo que Jackeline debe acordar con Nayib la continuidad de la actual plataforma impulsada por él, terminar las obras que están en ejecución, realizar las pendientes y corregir lo que hay que corregir de la actual gestión municipal.

Un llamado de Nayib a votar por Jackeline, una de las mejores y más frescas figuras con que cuenta el FMLN, seguro cambiaría el escenario electoral catastrófico que pinta en este momento. Jackeline tiene el potencial, Nayib los votos de sus seguidores.

Pocas veces en una contienda electoral el resultado se define con acciones de la semana previa al día de la votación. Pero ha ocurrido en España, Estados Unidos y otros países de por acá cerca.

Se trata de una relación “ganar, ganar”. Hay un dicho que dice “hoy por ti, mañana por mí”. Nayib y Jackeline deben haber escuchado de seguro este dicho alguna vez y comprender la sabiduría popular en que encierra esta frase tan conocida.

Quién diría que poco tiempo después de expulsarlo del FMLN, el partido ahora necesita tanto de Nayib para evitar la derrota en las elecciones de San Salvador. Y quién diría que Muyshondt, que en febrero de 2014 se reunió con cabecillas pandilleros para pactar un acuerdo para las elecciones presidenciales y consultarle incluso qué opinaban del posible futuro ministro de justicia y seguridad, ahora esté a punto de ser el alcalde de San Salvador. Bueno, pasa en El Salvador.

Los vínculos de alcaldes de ARENA con las pandillas no sería una novedad en San Salvador. Ya quedó demostrado que alcaldes de Ilopango y de Apopa trabajaron de la mano con pandilleros y suministraron recursos municipales a sus cabecillas.

¿Estarán dispuestos los ciudadanos de San Salvador, donde se localiza el voto más instruido del país, a permitir la llegada de Muyshondt a la alcaldía de San Salvador? Además de Nayib y Jakeline la ciudadanía, también tendría que hacer su parte el domingo 4 de marzo.

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