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China cada vez más cerca de Centroamérica, Estados Unidos más lejos

En junio del año pasado el gobierno de Panamá organizó una fiesta especial. El gobierno de derecha de Juan Carlos Varela, despojado de cualquier tinte ideológico, cortó relaciones diplomáticas con Taiwán para establecerlas con China continental.

Un par de meses ante, en abril, había organizado otra fiesta: El presidente panameño Juan Carlos Varela, recibió personalmente el primer vuelo directo entre la capital de este país y Pekín, China. El evento se calificó como “un hito” en la aviación panameña. Pero representaba algo más.

El vuelo inaugural fue un nuevo paso de la República Popular China en Centroamérica, una región que en los últimos años parece haber adquirido cada vez más importancia para el gigante asiático.

En contraste, Estados Unidos, desde la llegada de Donald Trump, en enero de 2017, parece más alejada de los países de la región centroamericana. Desde que llegó al poder Trump se la ha pasado amenazando a los países centroamericanos de exportador a Estados Unidos los principales males, como es el caso de las pandillas, que también padece la nación norteamericana.

Y a inicios de enero anunció la cancelación del TPS (Programación de Permanencia Temporal) para casi 200 mil salvadoreños, luego que lo canceló meses antes a 55 mil hondureños y a más de 5,000 haitianos. Al mismo tiempo, ha amenazado con reducir la cada vez disminuida cooperación hacia El Salvador, Honduras y Guatemala, el llamado “triángulo del norte”, afectado por altos índices de violencia.

Algunos ven la cada vez más fuerte presencia de negocios chinos en Centroamérica como una consecuencia lógica de la expansión mundial del gigante asiático. Pero otros advierten un intento de dar la vuelta a la política proteccionista interna del presidente Trump.

China se está moviendo cada vez más en una de las principales zonas de influencia de Estados Unidos. Y según analistas la presencia del capital chino aumentará en los próximos años.

Actualmente Pekín ya es el segundo o tercer socio comercial de los países de América Central. Empresas chinas realizan obras de infraestructura en Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, y existen planes de inversión en El Salvador y Guatemala. Los proyectos suman, hasta ahora, unos US$2.000 millones sin contar el canal de Nicaragua, de futuro incierto. La inversión canalera anunciada es de US$50.000 millones.

Pero independientemente del futuro de la vía marítima, especialistas creen que el capital chino en la región aumentará. El gigante asiático ya tiene un Tratado de Libre Comercio con Costa Rica y en enero pasado empezaron las negociaciones para un acuerdo similar con Panamá.

Así, China tiene ahora una presencia que no existía hace unos años, cuando el principal vínculo de Centroamérica con Asia era con Taiwán. Dos países de la región -Costa Rica y Panamá- ya rompieron relaciones con la que Pekín sigue considerando una “provincia renegada” para establecer lazos diplomáticos con el gigante asiático.

En las últimas horas República Dominicana también canceló sus relaciones diplomáticas con Taiwán para establecer sus lazos formales con China.

¿Reaccionará Estados Unidos ante la expansión de China en Centroamérica? ¿Cómo lo hará? ¿Seguirá Trump con su política hostil hacia los empobrecidos países centroamericanos?

En enero pasado no solo les canceló el TPS a los casi 200 mil salvadoreños, sino que también llamó a este país “agujero de mierda”.

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