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El Salvador registró 25,584 niñas y adolecentes embarazadas solo en 2015: UNFPA

Durante el año 2015 El Salvador registró 25,584 niñas embarazadas, 7,900 de las cuales decidieron abandonar sus estudios, reveló el Fondo de Población de las Naciones Unidas de El Salvador (UNFPA).

En un estudio denominado “El costo económico del embarazo en niñas y adolescentes”, el UNFPA indicó que este fenómeno también tiene consecuencias para las finanzas del Estado, pues el gobierno tuvo que desembolsar unos $27.6 millones de dólares solo en el año 2015, del presupuesto del ministerio de Educación.

El estudio del UNFPA indicó que del total de 25,584 niñas embarazadas, 7,900 decidieron abandonar sus estudios en el año 2015.

De las 7,900 niñas embarazadas, 1,200 cursaban bachillerato; 3,864 estaban en tercer ciclo (7º, 8º o 9º) y 2,836 niñas estudiaban de tercero a sexto grado.

Dicho estudio tuvo como propósito explicar el impacto de la maternidad precoz en el proyecto educativo -y por ende laboral y económico- de las niñas, pues según las estadísticas de UNFPA, siete de cada de 10 niñas, de sexto a noveno grado, optaron por abandonar sus estudios a causa del embarazo.

Según UNFPA, en el año 2015 hubo 25,584 adolescentes registradas en control prenatal y post-natal en diferentes unidades de salud a nivel nacional. De esa cifra, 7,900 abandonaron la escuela durante o después del embarazo y únicamente 2,231 niñas se mantuvieron en el centro de estudios.

Para el Estado este abandono significó $27.6 millones invertidos -desde el primer grado hasta el momento de la deserción- en más de siete mil niñas que optaron por frenar su formación académica. Es decir, el Estado hizo una inversión educativa que se quedó a medias por la maternidad. Por ejemplo, para que 363 niñas alcanzaran tercer grado, el Estado invirtió $606,406 y $1,422,000 para que 664 alcanzaran el cuarto grado.

Hugo González, representante de UNFPA en El Salvador, dijo que la premisa del estudio realizado es que una mayor y mejor educación (alcanzar un título universitario) posibilita mejores oportunidades de empleo, esto permitirá un mejor ingreso económico, y en consecuencia podrá tributar al Estado y éste hará una mejor inversión social.

“En las niñas como hay una maternidad que irrumpe el proyecto educativo, entonces su oportunidad para ser una población económicamente activa y participar, se ve diezmada y luego sus ingresos también se ven diezmados y, por lo tanto, su capacidad de tributación se ve diezmado”, explicó González.

Estimó, basándose en el estudio, que si las 25,584 niñas hubiesen sido madres hasta los 24 años, completando los 12 años de escolaridad y una carrera universitaria, hubiesen tributado en su vida laboral más al Estado y el retorno de la inversión social hubiese sido aproximadamente de $167 millones.

“Si estas niñas hubiesen postergado su maternidad, el Mined hubiese incrementado en $28 millones la inversión social para llevarlas a un grado más alto de escolaridad y con eso el país hubiese obtenido 167 millones después de 40 años de vida laboral”, concluyó.

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