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Las dos biblias sobre las que juró Trump y otras curiosidades de la toma de posesión del nuevo presidente de Estados Unidos

Donald Trump se convirtió en el presidente número 45 de Estados Unidos este viernes 20 de enero. Con la colaboración de BBC Mundo y otras agencias internacionales de prensa te contamos algunas de las principales curiosidades de la ceremonia de traspaso de mando.

Las autoridades de Washington DC calculan que cerca de un millón de personas estarían en la capital estadounidense para ver al republicano y magnate inmobiliario asumir su cargo como jefe de Estado.

  1. Una Biblia extra

El magnate escogió no una, sino dos Biblias para el momento en que tome posesión como presidente de Estados Unidos.

Siguió la tradición usando el mismo libro sobre el que juró su cargo Abraham Lincoln hace 156 años.

Pero también utilizó una que le obsequió su madre en 1955, cuando se graduó de la primaria a los 9 años en Nueva York.

El jefe organizador de la ceremonia, Tom Barrack, dijo que a Trump le honraría “posar su mano sobre Biblias que guardan especial significado tanto para su familia como para nuestro país”.

La tradición de jurar sobre la Biblia comenzó en 1789 en la toma de posesión de George Washington, el primer presidente de Estados Unidos.

  1. El maestro de ceremonia de siempre no estará

El equipo del presidente electo decidió no contratar los servicios de Charles Brotman, el que ha sido maestro de ceremonia en este día desde la toma de posesión de Dwight Eisenhower en 1957.

El orador de 89 años declaró a los medios locales que se sintió “devastado” con la decisión. “He hecho esto por 60 años”, le dijo a la estación de radio estadounidense WJLA.

El encargado de asumir su puesto fue Steve Ray, un voluntario en la campaña electoral de Trump quien también es locutor.

Sobre reemplazar a Brotman, Ray le dijo al diario The Washington Post: “Desde mi punto de vista, no estoy llenando sus zapatos ni ocupando su lugar. Solo soy el tipo que viene después”.

  1. Sin artistas de talla internacional

En diciembre, el presidente electo expresó en Twitter que quería “ver a la gente” en su toma de posesión, en lugar de “celebridades de primera categoría”.

En las tomas de posesión de los dos periodos de Barack Obama, hubo presentaciones musicales de artistas de talla internacional, como Beyoncé, Aretha Franklin y Bruce Springsteen. Pero esta vez, según el jefe organizador del evento, el estatus de celebridad del propio presidente electo será suficiente.

  1. Ausencia de más de 50 congresistas

Más de 50 miembros demócratas de la Cámara de Representantes se negaron a asistir a la ceremonia. El boicot llegó en medio de una disputa entre el presidente electo y el congresista demócrata y activista de los derechos civiles John Lewis. Lewis, uno de los íconos de la lucha por los derechos de la comunidad negra en EE.UU., declaró que Trump era un “presidente ilegítimo”.

El republicano respondió que Lewis era “pura charla, charla y más charla”, comentario que ofendió a políticos demócratas y republicanos por igual. El propio Lewis estuvo entre los representantes que no asistieron al evento.

  1. Mayor presupuesto de la historia

Según el equipo de Trump, se recaudaron alrededor de US$100 millones para la organización del evento, una cifra récord en la historia de las tomas de posesión en Estados Unidos.

Hasta ahora, la mayor suma de dinero recolectada para esta fecha fueron US$53 millones cuando Barack Obama asumió el poder en 2009, según reportó el diario The New York Times.

El presupuesto para la ceremonia de Trump proviene de diferentes orígenes. Según el comité organizador, han aportado varias corporaciones, donantes millonarios y pequeños contribuyentes de la campaña.

  1. Alta seguridad

La toma de posesión del primer periodo de Obama en 2009 atrajo una cifra récord de 1,8 millones de visitantes a Washington.  Aunque en esta ocasión se esperaban la mitad de asistentes que en 2009, miles de ellos llegaron a la ciudad para protestar contra el presidente electo.

  1. Discurso breve

Los discursos de los presidentes han tenido duración de entre 30 y 50 minutos, pero el de Trump fue de los más breves. Menos de 30 minutos.

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