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Morir en Tonacatepeque

“Aquí los pandilleros están por todas partes y la policía no entra porque hasta a ellos los matan”, dice la mujer en voz baja. Hace un mes exactamente, pandilleros asesinaron a su hijo de 20 años, el menor de la familia. Vive en el cantón Malacof, de Tonacatepeque, donde sólo en lo que va del año han muerto ya siete personas, dos de ellos agentes de la policía.

Aquel día, 5 de enero, el joven y dos compañeros se dirigían a la parada de buses donde siempre a las 4:30 de la madrugada los recogía un camión para llevarles a la fábrica, ubicada en la carretera a Santa Ana, por la zona de Termos del Río. A unos 50 metros de la parada de buses varios pandilleros saltaron de los matorrales y sin mediar palabra dispararon en varios ocasiones contra los tres jóvenes. Varias personas dijeron haber escuchado unos 20 disparos.

La madre iba a pocos metros, delante de los muchachos, también hacia la parada de buses para dirigirse a San Salvador, donde trabajaba en servicios domésticos. Al escuchar los disparos la mujer se regresó corriendo y encontró agonizando a su hijo. Alcanzó a abrazarlo fuerte y pudo sentir cuando su hijo expiró. Cuenta que el joven aún pudo despedirse de ella y pronunció la palabra “mamá” antes de morir.

Los cuerpos sin vida de Brayan Parada Enríquez, de 20 años; José Luis Burgos Cornejo, de 23, y Denis Parada, de 25, quedaron a media calle muy cerca entre ellos, como formando una especia de triángulo.

El mismo día del triple homicidio se supo en el carío Los Parada que la causa de la muerte había sido la pretendida relación de uno de los jóvenes asesinados con una jovencita novia de un pandillero de la zona. Los tres eran trabajadores.

Al cumplirse un mes de la muerte de su hijo, la madre aún no encuentra consuelo. Su familia cuanta que tratan de animarla para que siga adelante.

Un día antes del asesinato de los tres jóvenes, muy cerca de ahí, los pandilleros asesinaron a sangre fría a una pareja. Irrumpieron en su casa en la madrugada. Se trata de Blanca Cabrera, de 49 años, y su esposo José Elías Vanegas, de 62, este último agricultor y ella una vendedora informal.

Ambos eran muy apreciados por la comunidad y aseguran los vecinos que no se metían con nadie, ni tenían problemas. El caso sigue en investigación por parte de las autoridades.
“El cantón Malacof se arruinó, ya no es como antes. Hoy está bien peligroso aquí”, dice una habitante de la comunidad, donde la mayoría se dedica a la agricultura, principalmente al cultivo de maíz y frijol.

En la misma zona de Tonacatepeque también han sido asesinados dos agentes de la Policía Nacional Civil (PNC). Uno a principios de enero, mientras se encontraba de licencia y se dirigía a pagar el servicio de cable de televisión de su casa. Pandilleros a bordo de una motocicleta le dispararon y huyeron.

Y el último de los casos ocurrió la madrugada de este viernes. Una patrulla de la PNC localizó a un grupo de pandilleros a las 2:00 de la madrugada, quienes abrieron fuego contra la unidad policial. El agente asesinado fue identificado como Juan Carlos Aguilar. Un policía más resultó herido pero fue trasladado con vida a un hospital de San Salvador.

El cabecilla de las pandillas, quien habría disparado contra los agentes, murió en el enfrentamiento armado. Fue identificado como Ricardo Esaú Erazo, “alias Pupusa”, de la Mara Locos Salvatruchos.

En lo que va de 2017 los pandilleros han asesinado a tres agentes de la PNC, dos de ellos en Tonacatepeque. Y el mes de enero cerró con una reducción de homicidios del 65.4%, comparado con los asesinatos del mismo período del año pasado.

Pese a la reducción de los homicidios, enero no dejó de ser un mes de luto y dolor para las familias salvadoreñas. Del uno al 31 de enero pasado murieron 256 personas en forma violenta, siete de ellas sólo en Tonacatepeque, donde los vecinos añoran la tranquilidad que se fue.

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