lunes 25 de septiembre de 2017
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Se desmoronan las acusaciones contra Dilma Rousseff y su imagen crece

Fue divulgado ayer el resultado del peritaje realizado por tres auditores del Senado brasileño sobre los supuestos crímenes de responsabilidad que, según la acusación, fueron cometidos por Dilma Rousseff en la presidencia. El resultado de la pesquisa es que no se cometió ningún delito.

La conclusión significó un vuelco en el proceso que tramitan los legisladores. Los peritos determinaron que la denuncia no procede. Reconocieron que Rousseff emitió tres decretos de créditos suplementarios que no estaban previstos en el Presupuesto Nacional y no tenían la autorización del Congreso.

Aun así, no se estaría configurado el delito de responsabilidad, una vez que el Congreso autorizó modificaciones al presupuesto, abrigando de esta manera los decretos presidenciales.

Mientras el senado parece ahora no encontrar las supuestas pruebas para acusarla o probarle algún delito, la imagen de la suspendida mandatario brasileña crece como la espuma. De haber tenido 8 puntos de aceptación ahora ya pasa los 50.

Al mismo tiempo, se tambalea el gobierno interino de Michael Temer, con renuncias de varios ministros y acusaciones de corrupción contra otros de sus colaboradores.

Además, en las calles la gente ha comenzado a manifestarse nuevamente pidiendo el regreso de Rousseff, los partidarios de la destitución son ahora menos que antes, al tiempo que la opinión se vuelve cada vez más generalizada de que fue un error y un acto de injusticia suspender a la mandataria.

Entendidos opinan que la inestabilidad política ya ha causado demasiado daño a la economía del país por un acto que posiblemente la clase política conservadora de Brasil sobredimensionó.

El influyente diario de Estados Unidos The New York Times, publicó un editorial previo a la suspensión de Dilma que la mandataria estaba siendo juzgada por una banda de ladrones.

Analistas sostienen que de los 54 senadores que votaron a favor de la suspensión de Dilma, poco más de la mitad están siendo juzgados por corrupción o tienen procesos pendientes con la justicia brasileña.

Está por verse si la acusación contra Rousseff no prospera el senado brasileño tiene la suficiente madurez para reconocer su error y restituye a la presidenta para que concluya su interrumpido mandato.

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