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D´Aubuisson habría estado presente en el lugar del asesinato de Romero aquel lunes 24 de marzo de 1980

El ex mayor del ejército Roberto D´Abuisson, a quien la Comisión de la Verdad de las Naciones Unidas habría atribuido la autoría intelectual del asesinato de monseñor Óscar Arnulfo Romero, habría está presente en el lugar del crimen para verificar su ejecución, según consigna un documento del Vaticano al que tuvo acceso APS.

El crimen ocurrió pasadas las 5:00 de la tarde del día lunes 24 de marzo de 1980, en la capilla del pequeño hospital La Divina Providencia, en la colonia Miramonte Poniente de San Salvador, en el curso de una misa. Su cuerpo se desplomó en el altar de la iglesia tras recibir el disparo de un fisil calibre 22 mm en el corazón.

“Es probable que D´Aubuisson estuviera presente en el lugar de los hechos para verificar personalmente el exacto cumplimiento de la operación con la que se pretendía matar al Siervo de Dios”, señala textualmente el documento del Vaticano.

A 38 años del crimen, el Vaticano cuenta con un expediente voluminoso, de cerca de mil páginas, que reúne testimonios y documentos relacionados con el asesinato de Romero. El informe fue la base para el proceso de canonización de Romero, anunciada para los próximos meses por el Papa Francisco.

El expediente sobre el magnicidio y la vida pastoral del arzobispo mártir, fue encargado por la Congregación de la Causa de los Santos. Sus autores son Vicenzo Criscuolo, relator general; monseñor Vicenzo Paglia, postulador de la causa del mártir salvadoreño, y Roberto Morozzo Della Rocca, colaborador del informe.

El expediente recoge fragmentos del informe de la Comisión de la Verdad, creada por Naciones Unidas luego de la firma de los Acuerdos de Paz que pusieron fin a la guerra civil de El Salvador, que concluyó en 1992 con saldo de más de 75,000 muertos.

“El exmayor Roberto D´Abuisson dio la orden para asesinar al Arzobispo y dio instrucciones precisas a miembros de su entorno, de manera que, actuando como escuadrón de la muerte, organizaran y supervisaran la ejecución del asesinato”, señala el documento del Vaticano citando el informe de la Comisión de la Verdad.

 

 

En la página 450 del expediente, bajo el título Informatio-Biographia et Martyrium, se refiere el testimonio de una testigo que identificó al asesino de Romero como “un hombre fornido, de complexión fuerte, piel blanca”, que luego de  disparar salió corriendo hacia un carro color rojo. “Relata esta señora que desde ese día, su esposo y ella misma se vieron constantemente asediados por hombres fuertemente armados, pues las fotografías que tomaron del cuerpo asesinado del Siervo de Dios, su esposo aparece ayudando a recoger el cuerpo herido para llevarlo a la clínica”, cita el documento de la Santa Sede.

Recuerda que el 7 de mayo de 1980, D´Aubuisson fue arrestado en la finca San Luis, en Santa Tecla, mientras hablaba con otros militares y civiles sobre un golpe de Estado que debía efectuarse en una fecha indeterminada. Se capturaron doce militares de alta y de baja, y doce civiles, que se encontraban ahí reunidos. Entre los documentos incautados al exmayor del ejército se encontrarían pruebas para incriminarlo de la autoría intelectual del crimen del arzobispo Romero, pero el proceso judicial nunca prosperó.

El relato del Vaticano cita reiteradamente el informe de la Comisión de la Verdad. “La reconstrucción de la dinámica del homicidio en el informe de la Comisión de la Verdad afirma que el exmayor Roberto D´Aubuisson, el excapitán Álvaro Saravia y Fernando Sagrera estuvieron presentes el día 24 de marzo de 1980 en la residencia de Alejandro Cáceres en San Salvador. Llegó el capitán Eduardo Ávila y avisó que el arzobispo Romero oficiaría una misa en la capilla del Hospital de la Divina Providencia ese mismo día”.

“El capitán Ávila opinó que esta era una buena  oportunidad para asesinar al arzobispo. El exmayor D´Abuisson ordenó que se hiciese y responsabilizó al excapitán Saravia del operativo. Al observar que se requería un francotirador, el capitán Ávila afirmó que él se encargaría de contactarlo por medio de Mario Molina (hijo del ex presidente Arturo Armando Molina). Según el informe, el parqueo del Hotel Camino Real sirvió de punto de encuentro de los asesinos antes de dirigirse a la capilla”, agrega el documento del Vaticano.

Prosigue diciendo el expediente de la Santa Sede que el crimen de Romero fue perpetrado por cuatro personas, quienes utilizaron un choche color rojo, como relató la testigo que estuvo en la capilla al momento del asesinato. Entre los cuatro que se reunieron en el Hotel Camino Real estaba el sicario que disparó una sola vez contra el arzobispo desde el exterior de la iglesia.

“Amado Antonio Garay, así se llamaba el conductor del vehículo del delito. Walter Antonio Álvarez, apodado Musa, era otro miembro del escuadrón de la muerte, quizás el asesino”, apuntó el documento. Álvarez recibió 1,000 cólones de parte de D´Aubuisson, como pago correspondiente por el asesinato de Romero. Pero el mes de septiembre de 1981 Álvarez fue secuestrado por desconocidos y se le encontró muerto poco después.

La Oficina de Derechos Humanos María Julia Hernández, antes Tutela Legal del Arzobispado, presentó hace unos meses una petición formal para que se reabra la investigación del asesinato de monseñor Romero, pues insiste en la necesidad de que los autores intelectuales y materiales sean llevados ante  la justicia.

 

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