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Demócratas iniciaron anoche Convención, juntos pero no unidos

El precandidato Bernie Sanders afirmó anoche, en el arranque de la Convención Demócrata, que “Hillary Clinton tiene que ser la próxima presidenta de Estados Unidos”, pero reiteró que la “revolución política para transformar este país” continuará.

El lema de este primer día de la Convención Nacional Demócrata era “Juntos Unidos”, pero anoche, juntos estaban, pero lejos de estar unidos.

Arrancó este espectáculo político de cuatro días que culminará con la coronación de Hillary Clinton como la primera mujer candidata presidencial de uno de los dos partidos nacionales, pero desde el primer momento -y a pesar de que Sanders endosó a la candidata de manera incondicional- se exhibió la profunda división y antipatía entre las filas del partido de cada candidato.

“Bernie, Bernie, Bernie” se coreó desde el inicio de esta sesión, incluso interrumpiendo a los primeros oradores que son los “oficiales” de la convención, mientras otros respondían “Hillary, Hillary”. Había exhortaciones al respeto, e intensos esfuerzos de operativos tanto de Clinton como Sanders para intentar calmar los ánimos. Después de ser regañados, algunos se pusieron cinta adhesiva sobre la boca. Los fieles de Sanders no estaban de humor para respetar a los dirigentes partidarios.

Correos electrónicos del Comité Nacional Demócrata, y la presidenta del partido, la representante Debbie Wasserman Shultz, filtrados por Wikileaks acababan de comprobar que habían manipulado y buscado influir en las elecciones primarias contra Sanders, tal como había acusado su campaña a lo largo de los últimos seis meses.

Anoche, horas antes de iniciar la convención, la presidenta del partido fue obligada a renunciar – algo sin precedente- y el comité nacional, bajo su nueva presidenta interina Donna Brazile, ofreció hoy una “sincera y profunda” disculpa a Sanders y a sus seguidores.

Por lo tanto, el primer día de convención toda la atención estaba enfocada sobre Sanders, el precandidato presidencial progresista más exitoso de la historia moderna -con 13 millones de votos y más del 46 por ciento de los delegados en esta convención (casi mil 900). Cuando apareció como el último orador de la noche y después de una ovación de casi tres minutos, su mensaje fue que su “revolución política” continuará pero dejó claro que la tarea inmediata es derrotar a Donald Trump al apoyar Clinton.

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