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Más bajas en el gabinete de Donald Trump; Bannon, el Rasputín de Trump, expulsado de la Casa Blanca

Por David Brooks, corresponsal en Nueva York del diario mexicano La Jornada.
El juego del trono cobró otra víctima más, con la expulsión del jefe de estrategia política Stephen Bannon de la corte del presidente Donald Trump, provocando ira entre las filas derechistas nacionalistas y tranquilizando, un poco, a la cúpula política y económica del país.

La Casa Blanca confirmó la salida de Bannon horas después de que un torrente de versiones extraoficiales ya indicaban una decisión inminente. “El jefe del gabinete de la Casa Blanca John Kelly y Steve Bannon acordaron mutuamente que hoy sería el último día de Steve. Estamos agradecidos por su servicio y le deseamos lo mejor”, fue la única declaración oficial de la Casa Blanca sobre la decisión.

Fuentes dentro de la Casa Blanca aseguraron que fue Kelly quien tomó la decisión final. Otras versiones, promovidas por aliados de Bannon, indican que no fue Trump sino Bannon el que tomó la decisión, y que entregó su renuncia al presidente el 7 de agosto con día efectivo el 14 de agosto, exactamente un año después de que Bannon se sumó a la campaña presidencial, pero el anuncio fue postergado después del violento festejo de odio por neonazis, Ku Klux Klan y nacionalistas blancos en Charlottesville el pasado fin de semana y sus secuelas.

De hecho, Bannon fue uno de los pocos funcionarios que se han atrevido a defender las declaraciones del presidente culpando a “todos los bandos” de la violencia en Charlottesville ante un coro casi universal criticando al mandatario.

Por ahora, el retiro de Bannon, quien fue clave en el triunfo electoral de Trump afinando su mensaje populista y nacionalista con tintes neofascistas, es una victoria para el bando institucional dentro de la Casa Blanca, encabezado por el nuevo jefe de gabinete el ex general John Kelly, el Asesor de Seguridad Nacional, el ex general H.R. McMaster, y el yerno y asesor presidencial Jared Kushner.

Quien había sido considerado como el Rasputín del presidente y figura máxima dentro de la Casa Blanca con vínculos con la llamada “derecha alt” -una constelación de agrupaciones ultraderechistas nacionalistas antimigrantes y que favorecen en palabras del estratega una “deconstrucción del estado administrativo” – Bannon ya se encontraba en apuros ante una intensa disputa interna en la Casa Blanca.

Pero, como se suele repetir, a veces en la política es mejor tener al adversario adentro que afuera. Algunos especulan que no había sido despedido antes justo por el temor de lo que podría desatar afuera. Pocas horas después de su despido/renuncia, se anunció que Bannon volverá a su antiguo puesto en Breitbart News -el medio nacionalista blanco que encabezaba antes de sumarse a la campaña de Trump. “El movimiento populista-nacionalista se volvió mucho más fuerte hoy. Breitbart ganó un presidente ejecutivo con su dedo en el pulso de la agenda Trump”, declaró Alex Marlow, editor en jefe de ese medio.

De hecho, ante la noticia de la salida de Bannon, un editor de alto nivel de Breitbart respondió en la redes con una sola palabra “#WAR”.

Otros aliados expresaron su ira, señalando que ya no había un representante de la derecha nacionalista dura dentro de la Casa Blanca con el retiro de Bannon, dejando sólo a gente de Wall Street y “globalistas”. El representante antimigrante Steve King, comentó al Washington Post que “con Steve Bannon fuera, ¿qué queda del eje conservador” en la Casa Blanca, “¿quién va a realizar la agenda de Trump?”. Acusó que “esto se ve como una purga de conservadores”. Se espera que Bannon -quien comentó a aliados que se siente “liberado”- ahora desatará una ofensiva contra sus viejos colegas dentro de la Casa Blanca que se han opuesto a sus posiciones populistas sobre inmigración, comercio y política exterior. “La presidencia Trump por la cual luchamos, y ganamos, ya se acabó”, declaró Bannon al Weekly Standard hoy y advirtió que de inmediato empleará su medio, Breitbart, como su arma.

El despido de Bannon es parte del intento por Kelly para imponer disciplina y tratar de frenar una Casa Blanca caótica marcada por intensas disputas internas, pero esto no necesariamente marcará el fin del tumulto. Vale recordar que esta Casa Blanca en sus primeros siete meses ha padecido los despidos o renuncias de una serie de altos funcionarios, incluyendo un jefe de gabinete, un asesor de Seguridad Nacional, un subasesor de seguridad nacional, una estratega, un secretario de prensa, dos directores de comunicaciones y un subjefe de gabinete. Más allá de la Casa Blanca en sí, este presidente también ha despedido a una procuradora general en funciones y a un jefe del FBI.

Aunque Trump aparentemente ha cedido mayor control interno a Kelly, y entre las pruebas está la decisión sobre Bannon, también se había filtrado que el presidente se había irritado cada vez más con su estratega e íntimo asesor, sobre todo cuando su perfil público a veces era mayor que el del presidente.

Más renuncias contra Trump
Todos los integrantes de la Comisión del Presidente sobre Artes y las Humanidades renunciaron de manera colectiva hoy, en protesta por los comentarios de Trump en torno a las manifestaciones neonazis en Charlottesville esta semana. En una carta dirigida a Trump y fechada hoy, escribieron: “ignorar su retórica odiosa nos hubiera hecho cómplices de sus palabras y acciones. La supremacía, discriminación y vitriolo no son valores estadunidenses. Sus valores no son estadunidenses… Somos mejor que esto. Si eso no le queda claro a usted, entonces llamamos a que renuncie a su puesto, también”. La primera letra de los seis párrafos principales de la carta deletrean “r-e-s-i-s-t” (resistir).

El Comité está compuesto de figuras notables en las artes y fue establecido en 1982 por el presidente Ronald Reagan como órgano de asesoría. Su composición actual de 17 miembros fue nombrada por Barack Obama. El gobierno de Trump anunció que ya había decidido eliminar el Comité por razones de presupuesto.

Esta semana dos consejos empresariales creados por Trump fueron disueltos después de que sus integrantes, todos prominentes ejecutivos en jefe, renunciaron en protesta por el fracaso de Trump de condenar a los extremistas derechistas en Charlottesville.

Por otro lado, Susan Bro, la madre de Heather Heyer, quien murió en Charlottesville el sábado pasado atropellada en un acto de terror de un neonazi, quien también dejó lesionados a otros 19 que participan en una manifestación pacífica en contra de los racistas, declaró que “no tengo ningún interés” en hablar con Trump. El presidente ha intentando llamar a Bro sin éxito. Ella comentó en entrevista con ABC, que después de escuchar lo último que dijo Trump sobre lo ocurrido, ella ya no hablará con él. “No podrán lavar esto con un saludo de mano y diciéndome ‘lo lamento’. No voy a perdonarlo así”.

Las denuncias contra Trump por su insistencia en culpar a “todos los bandos” por lo ocurrido y no condenar directamente a los grupos de odio que provocaron la violencia siguen retumbando aquí y por todo el mundo. El mejor jugador del campeonato de basquetbol profesional este año, Kevin Durant, declaró que no irá a la Casa Blanca con su equipo, ya que “no respeto a quien está en ese puesto ahora”, haciendo eco de varios atletas profesionales.
Mientras tanto, continúan circulando rumores sobre más renuncias de integrantes del gobierno de Trump que están decidiendo si desean ser “cómplices” de este presidente.

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