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Presidente aboga ante la ONU por el TPS para salvadoreños, se solidariza con México por el terremoto y pide el fin del bloqueo a Cuba

El presidente de la república, Salvador Sánchez Cerén dirigió esta tarde su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, que se reúne una vez al año.

El mandatario aprovechó para pedir estabilidad para los salvadoreños que viven en Estados Unidos, expresó su solidaridad con México por el terremoto sufrido hace dos días y nuevamente pidió el fin del bloqueo a Cuba.

Asimismo, pidió compromisos para enfrentar el cambio climático, rechazó la carrera armamentista porque “representa una amenaza para la humanidad” y destacó los logros de su gobierno en materia de seguridad bajo el plan El Salvador Seguro.

A continuación el texto íntegro del discurso del presidente Sánchez Cerén pronunciado esta tarde ante la ONU:

Nueva York, 21 de septiembre de 2017.

En este día internacional de la paz es un honor presentar a esta 72 Asamblea General de las Naciones Unidas el mensaje de logros y retos de la República de El Salvador en la agenda global.

Quiero expresar nuestra solidaridad y condolencias al pueblo y gobierno de México quienes han enfrentado un devastador terremoto.

De igual manera a los países del Caribe y Estados Unidos que han sido afectados por los huracanes.

El Salvador se identifica con el tema central de este debate y convenimos en el seguimiento de esta visión para el cumplimiento de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La Agenda 2030 constituye un instrumento importante para los procesos de diálogo y concertación en El Salvador.

Hemos contribuido con nuestras experiencias al debate del Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible, compartiendo nuestra Primera Revisión Voluntaria Nacional sobre la Implementación de la Agenda 2030.

El Salvador cuenta con una Agenda Nacional para el Desarrollo Sostenible, materializada, a través de la creación de una arquitectura institucional para su implementación.

Destinamos más de la mitad del gasto público en educación, salud y protección social, con el fin de reducir la pobreza extrema y potenciar el desarrollo social.

También, incrementamos la asignación de recursos a programas enfocados a la reducción de la pobreza.

En la educación, una prioridad para nuestro Gobierno, hemos logrado importantes avances en la erradicación del analfabetismo y el incremento de la oferta educativa inclusiva, manteniendo también una alta cobertura de educación primaria en los últimos 4 años.

Asimismo, destacan los avances en materia de seguridad alimentaria y nutricional, reduciendo la desnutrición crónica infantil.

Impulsamos la agricultura familiar, apoyando a los pequeños productores, mejorando sus ingresos, y garantizando la seguridad alimentaria a través de procesos participativos y sostenibles.

En materia de empleo y oportunidades, establecimos el Sistema Nacional de Empleo, beneficiamos a jóvenes con programas que mejoran sus capacidades para el trabajo y apostamos firmemente por generar un clima favorable para las inversiones extranjeras.

Nuestro deber como sociedad es seguir trabajando para profundizar estos resultados positivos y continuar en la consecución de la Agenda 2030.

Es importante señalar que tenemos grandes retos que enfrentar, especialmente en el ámbito fiscal donde urge consensuar acuerdos que permitan alcanzar un mayor dinamismo y desarrollo económico que acompañe los avances sociales y beneficie a la población.

Este desarrollo sostenible requiere de un entorno de paz y seguridad, por esa razón impulsamos un proceso de diálogo a nivel político y multisectorial desde el cual formulamos el Plan El Salvador Seguro.

Este Plan tiene un enfoque integral en el abordaje del fenómeno de la violencia y con énfasis en el área de la prevención y un alto respeto a los Derechos Humanos.

A dos años del inicio de su implementación, constatamos buenos resultados de este proceso, disminuyendo alrededor del 50 por ciento las cifras de homicidios y otro porcentaje similar en el caso de extorsiones.

No puedo dejar de señalar que sin una estrategia de financiamiento la adaptación de la Agenda 2030 a la planificación nacional se vuelve un ejercicio complejo. 

Por ello, reitero la urgente necesidad de vincular la Agenda 2030 con la Agenda de Acción de Addis Abeba, que establece más de 100 medidas y prácticas para generar inversiones que impulsen el desarrollo sostenible en los próximos 15 años.

Desde nuestra visión concebimos una estrategia de financiamiento que abarque todas las fuentes y apele a las responsabilidades compartidas para alcanzar los ODS a nivel nacional.

Sobre esa base reconocemos que la Agenda de Desarrollo Sostenible para erradicar la pobreza y la desigualdad, es un reto para los Países de Renta Media, de los cuales El Salvador es parte.

Para las naciones consideradas en esa categoría es imprescindible eliminar las mediciones basadas únicamente en la renta promedio, o sea solo en los ingresos económicos, y que esconden las desigualdades económicas, sociales y culturales. 

Es por eso que reafirmamos el llamado a ir más allá y avanzar hacia la implementación de un cálculo multidimensional. 

Igual de relevante es referirnos a la deuda soberana, pues por sus impactos negativos sobre el desarrollo, resulta prioritario un mecanismo de reestructuración que promueva un reparto justo y compartido entre deudores y acreedores, basado en las necesidades humanas. 

Por otra parte, un tema crucial para El Salvador,  es el tema de la migración, es muy importante tener presente  que en 2015, al aprobar la Agenda 2030, reconocimos la contribución positiva de los migrantes al crecimiento inclusivo y al desarrollo sostenible. 

Por esa razón mi país impulsó la inclusión del tema migratorio en los ODS y lo hemos priorizado en nuestra Agenda Nacional de Desarrollo Sostenible. 

Consideramos que lograr un Pacto Mundial para una Migración Segura, Regular y Ordenada representa una oportunidad, pero también un desafío.

Una oportunidad al permitirnos tratar el tema de la migración desde un enfoque de garantía de los derechos y desarrollo humanos, y un desafío para comprometernos a eliminar estereotipos que estigmatizan a la migración como un acto ligado a la criminalidad. 

Hoy, más que nunca, debemos condenar enérgicamente la xenofobia contra las personas refugiadas y migrantes, cuando se impulsan políticas y toman fuerza movimientos antimigrantes en todo el mundo.

Por ello, mi país considera fundamental reconocer la participación y aportes positivos de los migrantes en las sociedades de destino, y al desarrollo sostenible. Un ejemplo de estos aportes es nuestra población TPS en los Estados Unidos para quienes pedimos una prórroga de su estatus. 

Debemos facilitar condiciones para regularizar el estatus migratorio de esas personas, propiciar su derecho e integración a la cultura, mercado laboral, la salud, educación y vivienda, y reconocer sus aportes a las economías de las sociedades receptoras.

En congruencia con esta posición, presentamos a nuestra Asamblea Legislativa una iniciativa para regularizar la situación migratoria de nacionales de países vecinos radicados en El Salvador, en su mayoría por razones de trabajo. 

También en julio de este año, lanzamos nuestra Política Nacional para la Protección y Desarrollo de la Persona Migrante Salvadoreña y su Familia, como un instrumento para fortalecer la protección y la promoción del desarrollo de los salvadoreños en el exterior, de sus familias en el país de origen y de la población que retorna.

Señor Presidente,

Para procurar la cultura de paz a nivel mundial es indispensable reconocer y privilegiar el diálogo y la solución pacífica de las controversias.

Como país que vivió un conflicto armado interno por más de una década, que pudo encontrar soluciones duraderas solo por la vía del diálogo y la negociación, sabemos muy bien de la importancia de los medios pacíficos para resolver las diferencias.

En ese contexto saludamos los nuevos esfuerzos de diálogo que se han iniciado entre la oposición y el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela. Felicitamos al Presidente de República Dominicana, Danilo Medina, por tan importante iniciativa.

Por otra parte, hago un llamado a poner fin al bloqueo económico de Estados Unidos contra Cuba, para así iniciar un nuevo capítulo en nuestra historia y fijar la mirada hacia el progreso, hacia adelante. 

Hacemos votos por el avance de las relaciones entre esas dos naciones vecinas y evitar otras medidas unilaterales que vayan en contra del progreso y bienestar de ambos pueblos.

Señoras y señores,

Mi país mantiene su firme apoyo a todas las iniciativas para promover y fortalecer el régimen de desarme, el control de armamentos, la lucha contra el crimen organizado y el terrorismo, para lograr así la seguridad internacional y la paz en el mundo. 

Reitero nuestra preocupación ante la amenaza que representa para la humanidad la existencia de armas de destrucción masiva, cuyo uso, o amenaza de uso, son una clara violación a la Carta de las Naciones Unidas, al derecho internacional y al derecho internacional humanitario.

En otro ámbito, es necesario adoptar medidas urgentes para combatir los efectos negativos del cambio climático que, cada vez más, comprometen el desarrollo económico, los recursos naturales y el bienestar de países como El Salvador, con pocas emisiones de gases de efecto invernadero. 

Nos llena de mucha preocupación los posibles retrocesos en materia de consensos internacionales sobre la lucha a nivel multilateral contra los efectos negativos del cambio climático. 

Señor Presidente,

Deseo finalizar destacando que en mi país, los Acuerdos de Paz, que firmamos en 1992, han llegado a su vigésimo quinto aniversario, nos enseñaron que las mejores conquistas son las que se alcanzan con el trabajo y la voluntad de todos y todas. 

En este marco, deseo expresar mis agradecimientos por el apoyo y acompañamiento que el Secretario General de las Naciones Unidas brinda al proceso de diálogo nacional que estamos desarrollando en El Salvador y que se encuentra en una segunda etapa hacia la búsqueda de Acuerdos de País. 

Con ese mismo ánimo de trabajo conjunto y cooperación, les invito a que nos unamos en torno a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, centrándonos verdaderamente en las personas, para que nadie se quede atrás y que todos y todas en este planeta tengan una vida digna en un entorno de paz. 

Muchas gracias.

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